Hoy cuento una breve historia que sirve para ilustrar como el hacer bien a otros, nos abre un camino a la felicidad.
Todos los días aparcas tu coche en el parking cercano a tu trabajo y todos los días ves un coche con los cristales empañados, con mantas, un barreño y ropa en su interior. En el exterior la imagen se completa con unos calzoncillos colgados de una cuerda que une el retrovisor del coche con el árbol que está a su lado. Si, es el hogar de alguien.
¡¡Qué sensación!!, ¡¡Qué calma, en la mente y en el alma!!. Sólo has cedido tu pan de hoy pero eso te hace sentir más libre, más contento conmigo mismo, sientes más calma y más PAZ.
Pequeñas acciones pueden hacerte inmensamente LIBRE.
Pruébalo, porque si estas triste, si no sabes de tu lugar en este mundo, si estás buscándote, lo único que tienes que hacer es atender al que lo necesita y puede que ese sea el principio de algo distinto para ti, porque de lo que no cabe duda es de que te vas a sentir mucho mejor.
Hoy da al que lo necesita, aunque parezca insignificante, será grande para el que da y para el que recibe. Ambos tanto el que da como el que recibe se van a recibir amor.


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